jueves, 8 de octubre de 2009

TODO ES POSIBLE... ahora que cumplimos un año más de que Castilla se tropezó con las Américas

Nadie imaginó en el pasado siglo que en éste, unos elefantes vagaran por medio de un centro comercial de Cuba, en la otrora aristocrática zona de Miramar. Tampoco que en la Yuma un presidente mostrara un color de piel tan tostadito como el de Obama, ni una dentadura como la de su esposa. Tampoco que en la tierra de los aztecas no se le hagan (para suerte de muchos) ofrendas humanas a Quezacoatl, pero que si lo realicen al Dios sin rostro del Polvo Blanco. Todo puede ser posible en las tierras que una vez el adelantado Cristobal definió como la tierra mas bella que ojos humanos hubieran visto.

En las tierras del Nuevo Mundo todo puede ser posible e innegable realidad.

En Nuestra América un ex-militar golpista (nada menos!) puede convertirse en presidente y desarrollar un programa democrático para la sociedad que representa.Otros caudillos desde la isla mas grande que alguien haya descubierto en el Caribe, enarbolan la continuidad de su proceso revolucionario destituyendo a sus jóvenes continuadores y silenciando a toda costa y a costa de todo la pluralidad de opinión y pensamiento.

Ese genovés que cautivó a la realeza española en su momento nos suprimió las plumas, el arco y las flechas, los sarificios humanos y nos enseñó a sacrificarnos en masa, a matarnos en plural, pero sin pluralismo.

Hace muchos siglos un militar que respondía al nombre de Anibal, intentó apoderarse del Imperio Romano, invadiéndo sin éxito, con una poderosa tropa de elefantes, la península itálica y los susodichos paquidermos terminaron aplastando a los invasores y no a los libertinos romanos de entonces... Ojalá, quiera Dios y Dios lo escuche, que esos elefantes cual fieles disípulos de Aníbal, se vuelvan sobre los retrógrados del porvenir y con su aplastante paso se vuelquen hacia los que hablan de un falso futuro de gloria para mantenernos en el oscuro pasado revolucionario.

El único elefante que tuvo la Isla dejó de existir hace años en el zoológico habanero, ahora quedan éstos en un centro comercial de una de las zonas más conservadas de la capital en donde los cubanos pagan con una moneda, que lamentablemente no es la que reciben como salario. Los elefantes por el momento lo pueden ver de gratis, no así el resto.